Las mordeduras por serpiente son comunes en Australia, anualmente se reportan entre 1000 y 2000 casos, de los cuales, 2 suelen ser fatales. En Australia existen diferentes géneros de reptiles venenosos, principalmente Acantophis, Pseudonoja, Pseudechis, Notechis, Oxyuranus scutellatus y Micropechis ikaheka.
Cuando se presencia o sospecha mordedura por serpiente venenosa, es de vital importancia evitar errores comunes como aplicar torniquetes muy ajustados, cauterizar la herida, intentar succionar el veneno, someter la herida a temperaturas extremas (frío o calor) y dar medicamentos como aspirina o paracetamol para calmar el dolor. En lugar de esto, se recomienda tranquilizar a la víctima, inmobilizar la zona lesionada y aplicar presión moderada que no obstruya el flujo sanguíneo. Diríjase inmediatamente al hospital y, sólo si la serpiente ya está muerta, transportela de manera segura para su identificación y elección correcta del antisuero. Si la serpiente sigue con vida, no se arriesgue a sufrir mordeduras.
Los venenos de serpientes venenosas pueden tener efectos locales o sistémicos. En el caso de las serpientes con venenos de efectos locales, la destrucción de tejidos, aparición de vesículas, secreción mal oliente, pigmentación oscura de la piel, suelen requerir la amputación de la extremidad. Estas víctimas pueden sufrir infecciones graves y la muerte.
Aquellos venenos con efectos sistémicos pocas veces causan inflamación en el sitio de la mordedura, pero la sustancia actúa rápidamente en el sistema nervioso causando presión arterial baja, sangrado persistente, parálisis (dentro de 15 a 30), disminución de la audición, pérdida del sentido del gusto, sensación de pesadez en los párpados y visión borrosa. El veneno puede causar falla renal aguda.
Después de uno a cuatro días de la mordedura, la víctima recupera la capacidad de respirar sin ayuda de respirador externo, y después de 7 días se recupera el movimiento voluntario en todo el cuerpo. En algunas ocasiones pueden quedar secuelas permanentes como pérdida del olfato, del gusto y del oído.
A pesar del gran peligro que representan las mordeduras de serpientes venenosas, entre el 20 y 80% de las ocasiones, la serpiente no libera veneno, es decir, es una mordedura seca.
