Dengue: Basta con la picadura de un solo mosquito (Aedes aegypti) para el contagio, no existe vacuna o medicamento específico. El riesgo de ser picado es mayor durante el amanecer, varias horas después del anochecer y justo antes del atardecer. A este tipo de mosquitos se les encuentra en lugares oscuros y fríos como detrás de las cortinas, clósets y armarios, bajo las camas.
Hepatitis A: Es una enfermedad que ataca el hígado, se transmite por la ingesta de alimentos y agua contaminada, es considerada una de las principales enfermedades en viajeros. Se caracteriza por fatiga, malestar general, pérdida de apetito, fiebre, dolor abdominal, náuseas, vómito, diarrea e ictericia (coloración amarilla de piel y parte blanca de los ojos). Es indispensable visitar a la CAPV antes de viajar para prevenir la enfermedad mediante la vacunación.
Fiebre entérica: Se transmite por la ingesta de alimentos o agua contaminada. Suele presentarse con fiebre prolongada >39°C, dolor de cabeza, náuseas, pérdida de apetito, así como diarrea o estreñimiento. Es una enfermedad prevenible por vacunación, además de poder prescribir antibióticos en caso de padecer la enfermedad.
Encefalitis Japonesa: Es transmitida por la picadura de un mosquito infectado durante la temporada de monzón e invierno de la región del Sureste asiático. Actualmente no existe cura para la enfermedad, por lo que es importante seguir las recomendaciones para evitar la picadura de los mosquitos con la aplicación de un repelente adecuado, así como la vacunación en caso de estar indicado, ya que las complicaciones neurológicas son graves y permanentes.
Esquistosomiasis: Enfermedad transmitida por nadar en agua dulce (ríos y lagunas) al penetrar la larva por la piel. Generalmente causa ronchas y comezón, agregándose varios días después fiebre, dolor de cabeza y muscular. Se puede prevenir aplicando repelente que contenga DEET y frotando vigorosamente la piel con una toalla después de nadar (ver mapa sobre el estado actual de Malaria en Cambodia, 2014).
Enfermedad Mano-Pie-Boca (HFMD): También llamada fiebre aftosa, es una enfermedad infecciosa causada por un virus y transmitida de persona a persona por el contacto directo con secreciones de nariz o garganta, saliva, heces contaminadas o líquido de ampollas. Se caracteriza por presentar fiebre que dura de 24 a 48 horas, llagas en boca, ampollas en manos, pies, nalgas y genitales.
Influenza aviar: Enfermedad viral altamente contagiosa, transmitida por el contacto con aves de corral vivas (contacto en rancherías y en la sección de los mercados) o muertas (comiendo o manipulando carne de aves mal cocida), así como algunos mamíferos que contengan el virus. En caso de no ser tratada a tiempo y con los medicamentos adecuados puede llegar a causar complicaciones graves o hasta la muerte, las cuales disminuyen gracias a protección cruzada que ofrece la vacunación contra influenza. El lavado de manos constante y evitar acudir a áreas de los mercados tradicionales donde se vendan animales son medidas preventivas eficaces.
Rabia: Es una enfermedad viral, transmitida a través de la mordedura o arañazos de un animal infectado. Ataca al sistema nervioso y causa síntomas graves que pueden llegar a causar la muerte en las próximas horas si la persona no es atendida de urgencia. La limpieza de la herida y la vacunación dentro de unas pocas horas después del contacto con un animal sospechoso, pueden prevenir la aparición de los síntomas y la muerte. Es muy importante la vacunación previa exposición para quienes realizan estancias prolongadas (más de tres semanas) o quienes estarán en contacto frecuente con la comunidad y animales de la región. Es indispensable visitar a la CAPV antes de viajar para prevenir la enfermedad mediante la vacunación, en especial aquellos viajeros que realizarán turismo de Mochilazo o ecoturismo.
Tuberculosis: Es una enfermedad que afecta principalmente a los pulmones, puede diseminarse hacia riñón, cerebro y columna vertebral. La probabilidad de contagio aumenta cuando se está por periodos prolongados en lugares cerrados y con poca ventilación, en donde la persona infectada haya estado tosiendo y contaminando el ambiente. Los viajeros que realizan estancias de más de 30 días por motivos de voluntariado será importante que realicen pruebas antes y después de su estancia para verificar su estado de exposición o infección.
