Durante la temporada 2017-18, los casos de influenza aumentaron significativamente en México y el mundo, afectando a millones de personas. Este artículo explica cuántos casos se registraron, cuáles fueron las cepas predominantes y cómo se manejó la situación en términos de prevención y tratamiento.
Casos de influenza 2017-18: ¿cuántos se registraron y dónde?
En la temporada de influenza 2017-18, se reportaron más de 48,000 casos confirmados en México, según datos de la Secretaría de Salud. A nivel mundial, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estimaron entre 45 y 64 millones de casos en Estados Unidos, con una tasa de hospitalización de 107 por cada 100,000 habitantes.
Las entidades mexicanas con mayor número de casos fueron:
- Ciudad de México
- Estado de México
- Puebla
- Veracruz
- Jalisco
La distribución geográfica mostró que las zonas urbanas y con mayor densidad poblacional presentaron más contagios, especialmente durante los meses de diciembre a febrero, cuando las temperaturas bajan y la transmisión del virus se incrementa.
Influenza 2017-18: ¿qué cepas predominaron y cómo afectaron?
Durante la temporada 2017-18, las cepas de influenza que predominaron fueron:
- Influenza A(H3N2)
- Influenza B
- Influenza A(H1N1)pdm09
La cepa A(H3N2) fue la más frecuente y se asoció con cuadros más graves, especialmente en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. La influenza B también tuvo un impacto importante, sobre todo en niños y adolescentes.
El comportamiento de las cepas varió según la región y la edad de los pacientes, lo que obligó a ajustar las estrategias de vacunación y tratamiento.
Prevención de casos de influenza 2017-18: ¿qué medidas fueron efectivas?
La vacunación anual fue la principal medida preventiva recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Secretaría de Salud de México. La vacuna trivalente o cuadrivalente, con un volumen de 0.5 ml por dosis, se aplicó principalmente a:
- Niños de 6 meses a 5 años
- Adultos mayores de 60 años
- Personas con enfermedades crónicas (diabetes, asma, obesidad, VIH, etc.)
- Personal de salud
- Mujeres embarazadas
Otras medidas efectivas incluyeron:
- Lavado frecuente de manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos
- Uso de gel antibacterial con al menos 70% de alcohol
- Cubrirse la boca y nariz al toser o estornudar con un pañuelo desechable o el ángulo interno del codo
- Evitar el contacto cercano con personas enfermas
- Ventilar espacios cerrados
Estas acciones ayudaron a reducir la transmisión del virus y a proteger a los grupos más vulnerables.
Tratamiento de los casos de influenza 2017-18: ¿qué medicamentos y cuidados se recomendaron?
El tratamiento de la influenza en 2017-18 se basó en el uso de antivirales como oseltamivir (75 mg cada 12 horas por 5 días en adultos) y zanamivir, especialmente en los primeros 48 horas tras el inicio de los síntomas. Estos medicamentos ayudaron a reducir la duración y gravedad de la enfermedad.
Además, se recomendó:
- Reposo en casa
- Ingesta de líquidos (al menos 2 litros de agua al día)
- Control de la fiebre con paracetamol (500 mg cada 8 horas en adultos, ajustando la dosis en niños según peso corporal en kg)
- Evitar el uso de aspirina en niños para prevenir el síndrome de Reye
En casos graves, fue necesario el ingreso hospitalario para soporte respiratorio y vigilancia estrecha, especialmente en pacientes con factores de riesgo.
Impacto de los casos de influenza 2017-18 en la salud pública
La temporada 2017-18 fue una de las más intensas de la última década, con un aumento significativo en hospitalizaciones y defunciones. En México, se registraron más de 2,000 muertes asociadas a la influenza, principalmente en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
El impacto en la salud pública incluyó:
- Saturación de servicios de urgencias y hospitales
- Incremento en la demanda de medicamentos antivirales y vacunas
- Ausentismo escolar y laboral
- Campañas intensivas de información y prevención
La experiencia de la temporada 2017-18 reforzó la importancia de la vacunación y la preparación de los sistemas de salud para enfrentar brotes epidémicos.
Casos de influenza 2017-18: lecciones aprendidas y recomendaciones
La temporada de influenza 2017-18 dejó importantes lecciones para la prevención y el manejo de futuras epidemias. Se demostró que la vacunación oportuna y la vigilancia epidemiológica son fundamentales para reducir el impacto de la enfermedad.
Recomendaciones clave para viajeros y población general:
- Vacunarse cada año antes del inicio de la temporada invernal
- Consultar a un médico ante síntomas de fiebre mayor a 38°C, dolor de cabeza, tos seca y malestar general
- Evitar la automedicación y seguir las indicaciones de los profesionales de la salud
- En caso de viaje internacional, acudir a la Clínica del Viajero para recibir orientación y vacunación adecuada
La experiencia de 2017-18 subraya la importancia de la prevención y la educación en salud para proteger a la población y evitar complicaciones graves.
¿Qué síntomas presentaron los casos de influenza 2017-18?
Los síntomas más comunes fueron fiebre mayor a 38°C, dolor de cabeza, dolor muscular, tos seca, dolor de garganta, congestión nasal y malestar general. En algunos casos, especialmente en niños y adultos mayores, se presentaron complicaciones como neumonía y dificultad respiratoria.
¿Cuánto tiempo dura la recuperación de la influenza?
La mayoría de las personas se recupera en 7 a 10 días, aunque la fatiga y la tos pueden persistir por varias semanas. En casos graves o en personas con factores de riesgo, la recuperación puede ser más prolongada y requerir hospitalización.
¿La vacuna de influenza 2017-18 fue efectiva?
La efectividad de la vacuna varió según la cepa, pero en general ayudó a reducir el riesgo de enfermedad grave, hospitalización y muerte. Se recomienda aplicarla cada año, ya que el virus de la influenza cambia constantemente.
¿Qué hacer si tengo síntomas de influenza y voy a viajar?
Si presentas síntomas de influenza antes de un viaje, es recomendable posponerlo y consultar a un médico. Si el viaje es indispensable, utiliza cubrebocas, mantén una buena higiene de manos y evita el contacto cercano con otras personas para reducir el riesgo de contagio.
Fuentes: Secretaría de Salud, CDC, Organización Mundial de la Salud.
